¿Qué dice el informe “La Hora de la Escuela”?

 

16. Otros actores menores

“Los órganos de concertación, donde existían, han jugado un papel generalmente moderador. El Consejo Escolar Canario tuvo la desdicha de estrenarse con el asunto de la jornada, lo que estuvo a punto de hacerlo estallar en una de sus primeras sesiones de trabajo —con la retirada ostentosa de los sindicatos,  disconformes con su toma de posición—. Su informe sobre la jornada continua, básicamente crítico y reticente, fue ignorado en la vorágine de un proceso que ya no atendía a la fuerza de la razón sino a la razón de la fuerza. El Consejo Escolar de Andalucía no desempeñó apenas papel alguno en este proceso, que del principio al fin se planteó como una negociación entre la Consejería y los sindicatos con la participación secundaria de los padres, excepto por un pronunciamiento, en el momento en que se discutía la proporción de centros que podrían “experimentar” la nueva jornada, por que no se contara a los que ya lo tenían —es decir, por que fueran más, como pedian los sindicatos—. El Consejo Escolar de Catalunya, por su parte, emitió un informe inequívocamente favorable a la jornada partida y contrario a la continua, así como a cualquier intensificación del horario en la enseñanza primaria, criticando pormenorizadamente los argumentos de los partidarios del cambio.” (p.62)

“Los Consejos Escolares Municipales han desempeñado poco papel, generalmente el de acompañar las reivindicaciones del profesorado, en algunas localidades andaluzas y canarias, y sobre todo las de los padres allá donde éstos han pasado a primer plano, concretamente en Toledo y en Alcalá de Henares. En Madrid todavía no estaba constituido cuando estalló la movilización de la zona Este de la región, y por eso, seguramente, se trató de cubrir urgentemente su ausencia con un Foro de discusión.” (p.63)

“Como  colectivos, han jugado un papel desmesurado el personal de administración y servicios (o no docente, o laboral) y marginal los estudiantes. Ambos grupos estuvieron presentes en el conflicto canario, pero no lo han estado en los otros escenarios. Los estudiantes se apuntaron rápidamente a la reivindicación de irse antes a casa, como no podía dejar de esperarse. Los trabajadores en régimen laboral fueron, en cambio, como ya se ha señalado, uno de los obstáculos menores pero más incómodos para el profesorado que quería cambiar de jornada.” (p.63)

 

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