Ultima actualización: 02/05/11

 

¿Aumenta el rendimiento de los alumnos con la jornada continua?  

 

  • M. Carmen Morán de Castro (Profesora del Dpto. de Teoría de la Educación, Historia de la Educación y Pedagogía Social – Universidad de Santiago de Compostela):

“Sería francamente extraordinario que la simple modificación de una unidad cronológica, como es la jornada escolar, solucionara los problemas de la educación y permitiera avanzar hacia los criterios de calidad que deseamos y que la renovación pedagógica prometió tiempo atrás: mejora del rendimiento, de los resultados, de la formación en servicio del profesorado, de la conexión de la escuela con la realidad social en la que se inscribe, de la conciliación familiar… ¡por un cambio en la modalidad de jornada lectiva!. De ser así no cabe duda que las administraciones públicas están privando de un beneficio a la humanidad al no decretar el deber de que todos los centros educativos se acojan a la jornada escolar en sesión única. Pero las ciencias de la educación, la cronopsicología, la cronobiología, la sociología, no confirman en sus estudios estas opiniones: los resultados académicos no dependen exclusivamente de esta unidad cronológica, sino de un nutrido conjunto de variables personales y contextuales (sociofamiliares y escolares) entre las que también se encuentra, pero no exclusivamente, la modalidad de sesión lectiva. El rendimiento personal está determinado, además de por factores psicopedagógicos, por condiciones de salud física y psíquica (descanso, alimentación, ausencia de enfermedad…) entre las que el respeto a los biorritmos debería llevar a evitar, por ejemplo, la toxicidad de ciertos horarios intensivos para el trabajo intelectual -como son las primeras y últimas horas de la mañana-, o que no se establezcan las pausas de descanso precisas -y habitualmente los centros de jornada única cuentan con un sólo recreo, igual que los de partida-” (“Los horarios escolares, una cuestión de intereses de adultos”)

“Evitar la somnolencia de los alumnos, favorecer las tareas de formación de los profesores, conciliar la vida laboral y la familiar… Un «rosario de justificaciones» que se emplean para solicitar la jornada escolar matutina que -tras las supuestas mejoras en las condiciones de la vida de la infancia- son simplemente una reivindicación del profesorado. Carme Morán de Castro, profesora del departamento de Teoría da Educación de la Universidade de Santiago y autora de una tesis en que analiza las jornadas escolares, asegura que los estudios realizados desde las áreas de ciencias de la educación, desde la cronobiología o desde la sociología confirman que los resultados académicos no dependen exclusivamente de esta unidad cronológica, y que tampoco se confirma una mayor participación del profesorado en actividades de formación como consecuencia de la modificación de la modalidad de jornada.” (“Expertos niegan que la jornada escolar matutina mejore las condiciones de vida de los alumnos” – La Voz de Galicia).

 

  • Rafael Feito Alonso (Doctor en Sociología por la Universidad Complutense): 

“… El profesorado partidario de la jornada matinal no ha dudado en afirmar –y así lo hace en los escritos para sondear la opinión de las familias- que la jornada matinal supone una mejora pedagógica y organizativa inequívoca. Nada más lejos de la verdad. Poco se sabe sobre si se rinde menos en cualquiera de las jornadas. Uno de los informes más completos sobre esta cuestión, el realizado en Galicia por José Antonio Caride, señalaba que tres cuartas partes del profesorado decían que el rendimiento es mayor en la continua. Sin embargo, sus datos indican que hay entre un 10% y un 20% más de fracaso escolar en los centros de continua. No obstante, no es un dato concluyente aunque sí indiciario: pudiera ser que estos tuvieran peores resultados antes del cambio de jornada. Lo que sí detecta Caride es que los niños en centros de jornada continua tienen más deberes para casa que sus compañeros con jornada ordinaria…” 

“Tal vez sea cierto que la última hora de la tarde sea poco efectiva –aunque no tanto como para equipararla a la siesta de pijama y orinal-, pero lo mismo puede ocurrir con la última de la mañana en la continua. Lo poco que hay en las áreas de cronobiología y cronopsicología choca con las creencias espontáneas de muchos profesores. Así, por ejemplo, no es verdad que la mejor hora sea la primera de la mañana. Sin embargo se sabe que se mejora mucho a partir de la cuatro, justo cuando empiezan las extra-escolares. Con este dato: ¿nos plantearíamos por esto una jornada partida con mayor duración del horario de comedor?” 

“El informe de Caride detectó una mayor fatiga de los alumnos en la continua que en la partida. El de Fernández Enguita – a partir de pruebas realizadas en colaboración con la Universidad de Alcalá- demostró que no hay un derrumbe del rendimiento o de la concentración por la tarde.” 

(“Tiempos escolares – El debate sobre la jornada continua y partida“, Cuadernos de Pedagogía nº365) 

 

  • José Gimeno Sacristán (Catedrático de Didáctica de la Universitat de Valencia): 

“… No hay ninguna relación entre el tiempo y el rendimiento escolar -señala Gimeno- y si la hay favorece ligeramente, pero de manera significativa y constante, a la jornada partida”. Esta afirmación la avalan los datos originales de un estudio realizado por este catedrático con una muestra de 2.000 alumnos de las comunidades autónomas de Andalucía, Madrid, Comunitat Valenciana y Galicia, en la que también participaron los profesores Juan Manuel Álvarez (Universidad Complutense de Madrid), Juan Martínez (Universidad de Granada) y Jurjo Torres (Universidad de A Coruña)…”  (Entrevista publicada en la revista Escuela

“… El informe de FERNÁNDEZ ENGUITA (2001) sobre la jornada escolar, considerando datos obtenidos por otras investigaciones, llega a la conclusión de que el rendimiento no cae en picado, como tampoco lo hace la capacidad de concentración por la tarde. Existen actividades para las que aumenta la memoria a largo plazo más por la tarde que por la mañana. Rebate así uno de los argumentos esgrimidos por quienes son partidarios de que no haya clase por las tardes…” (“El valor del tiempo en educación” – Ediciones Morata p.39)

 

  • Mariano Fernández Enguita (Catedrático de Sociología): 

Pregunta: Los profesores aseguran que es una cuestión de rendimiento. “No existe ningún estudio que demuestre que las clases de tarde perjudican el rendimiento. Utilizan fuentes falsas. Dicen que es mejor la primera hora para las clases duras. No es verdad. Los niños están dormidos y no hablan pero eso no hace que sea mejor. Por la tarde los que están cansados son ellos, los maestros. (“Pugna entre profesores y padres por la conciliación” Público.es) 

“… no hay un solo estudio que concluya que la jornada continua produce mejores resultados en el rendimiento de los escolares que la jornada partida” y añadió que “hay unas cuantas investigaciones que sí demuestran lo contrario aunque no sean suficientes para decantarse por una u otra”. No obstante, sí indicó que la jornada matinal aumenta la fatiga de los alumnos…”  (Artículo publicado en el Diario de Burgos

“… lo que se desprende de todo esto con absoluta claridad es que las afirmaciones —y, si es el caso, las percepciones— de los profesores y, en menor medida, de los padres sobre la mejora del rendimiento con la jornada continua  carecen del más mínimo fundamento…” – (“La Hora de la Escuela” p.80) 

“… todos los estudios realizados indican que el cambio de jornada tiene efectos neutros, ambiguos o irrelevantes para los alumnos; por otra parte, sin embargo, no cabe duda de que beneficiará profesional y personalmente a los profesores…” 

“… En España no ha habido apenas estudios sobre la atención o la fatiga, pero alguno ha habido y conviene mencionarlo. Caride (José Antonio Caride, Profesor Catedrático de Pedagogía Social, Universidad de Santiago de Compostela) encontró que la fatiga percibida por los escolares aumentaba notablemente en la jornada de sesión única, en comparación con la partida. Asimismo, concluyó que la atención aumentaba a lo largo del día en ambos casos, pero era siempre más alta en los grupos de jornada partida…”  (“La Hora de la Escuela” p.71) 

“… El comportamiento del organismo y del cerebro durante el día no se divide en tres partes más o menos iguales para el sueño, el trabajo y el ocio, sino que, aparte del sueño nocturno, ambos requieren otros momentos de sueño y, sobre todo, cierta alternancia cíclica de trabajo y descanso. Así, por ejemplo, todo muestra que la peor hora del día para cualquier esfuerzo de atención es la última de la mañana (la sabiduría popular ya la había bautizado como la siesta del carnero), la misma que quienes demandan la llamada jornada continua quieren añadir al horario de mañana, y la segunda peor es la primera de la mañana, la misma que tanta experiencia profesional considera la mejor para las materias más duras, quizá porque el profesor encuentra a los niños callados y aparentemente atentos, cuando lo que están en realidad es todavía dormidos. Las mejores horas, por el contrario, son las de media mañana y media tarde, incluida parte de la jornada de tarde que algunos quieren suprimir. (“La jornada: Pensar de otra forma publicado” en Dossier informativo sobre la jornada escolar – “Reflexiones y dudas”  – FAPA Giner de los Ríos – Revista Participación/54 (p.18 a 24)

  

  • Isabel Ridao García y Javier Gil Flores  (Profesores del Departamento DOE y MIDE de la Universidad de Sevilla): 

“… de acuerdo con los resultados obtenidos en esta investigación, concluimos que existen diferencias significativas en el rendimiento de los alumnos dependiendo de que nos situemos en centros que han optado por uno u otro tipo de jornada escolar. Si se tiene en cuenta los aprendizajes de los alumnos, tal y como se reflejan en los juicios emitidos por los profesores a través de las calificaciones escolares, hemos encontrado una clara superioridad de los centros con jornada partida. En cuanto a la incidencia de la titularidad de los centros, concluimos que son fundamentalmente los centros concertados los responsables de las diferencias de rendimiento observadas entre alumnos de jornada continua y jornada partida; tales diferencias se minimizan en el caso de los centros públicos…” (“La jornada escolar y el rendimiento de los alumnos” publicado en Revista de Educación nº327)

 

  • Gonzalo Pin Arboledas (Director de la Unidad Valenciana del Sueño del Hospital Quirón): 

“A primera hora es cuando mayor número de alumnos somnolientos hay y con mayor dificultad de concentración, un estado que mejora al final de la mañana y durante la tarde, lo que puede orientar hacia cómo se debería organizar el calendario escolar”. (“A clase, una hora más tarde” publicado en El Mundo.es)

 

  • Miguel Tomás Vila (Neuropediatra del Servicio de Pediatría del Hospital Francesc de Borja, Gandia): 

“Está demostrado que los horarios de muchos institutos (de 8:00 a 3:00) son atroces para los chavales, tanto por la hora de inicio como por el hecho de ser tan intensos, lo que reduce el rendimiento y la atención.”  (“A clase, una hora más tarde” publicado en El Mundo.es) 

 

  • Vicente Díaz Rodríguez (Inspector de Educación): 

“Primera reflexión: Tengo la impresión de que existe cierta confusión en el debate en curso a propósito de la jornada escolar. Una confusión que se ve incrementada por la vinculación de jornada escolar y autonomía de las escuelas (…) La confusión a la que vengo refiriéndome adquiere matices engañosos cuando el tipo de jornada escolar se quiere asociar al rendimiento de los alumnos. Al respecto, un destacado dirigente del sindicato mayoritario decía recientemente, “no existe en Europa ni en todo el Estado español un solo estudio científico que sitúe la variable de jornada como determinante en el resultado académico”…  (“Tres reflexiones a propósito de la jornada escolar”  – Información.es – El periódico de la provincia de Alicante)

  

  • José Alcarria, miembro de la junta directiva de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) de un colegio de Benicàssim y profesor de universidad desde hace más de 20 años. 

“Alcarria ha realizado un documento de ocho páginas, que ha entregado a la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA) Penyagolosa de la provincia de Castelló a petición de los miembros de la Junta directiva para estudiarlo, y en el mismo rebate con argumentos de investigadores como Fernández Enguita de la Universidad de Salamanca, a través de su publicación La hora de la escuela o de Feito Alonso a través de Una reflexión sobre el debate jornada continua/jornada partida, los enunciados que defiende el proyecto de la jornada continua en los centros de infantil y primaria.” 

“En cuanto a que la jornada continua aumenta el rendimiento, Alcarria, señala que “en las encuestas aproximadamente el 75% de los profesores afirman, es decir opinan, que el rendimiento mejora con la jornada única y un 25% que no varía. Sin embargo sus impresiones no resultan confirmadas por ninguna evaluación independiente de conocimientos, ni siquiera por sus propias evaluaciones. Y es un hecho que los resultados de las comunidades de Canarias y Andalucía (las que llevan más tiempo con jornada continua autorizada) son los peores de la nación”. (“La FAPA estudia un informe que desaconseja la jornada continua porque baja el rendimiento” S. Barberá – Levante-emv.com ) 

“Los niños se fatigan más, rinden menos, pasan más sueño y hambre y apenas practican deporte cuando su jornada escolar es continua (de 8.00 a 13.00, por ejemplo), según aseguran las conclusiones de los recientes estudios de dos profesores de la Universidad de Zaragoza y Santiago, Julio Latorre y Javier Rouco, respectivamente. El análisis realizado por éste último experto demuestra que la capacidad de rendimiento resulta mayor a lo largo de la jornada cuando ésta es partida frente a la continuada…El informe señala también que el nivel de atención que muestran los alumnos en torno a las 13.00, al final de la jornada continua es del 11 %, y se eleva al 12,19 % al final del turno de tarde…” 

(“Los niños con jornada escolar continua rinden menos y apenas hacen deporte” P.Ciria/ Heraldo y FAPAR Blog Comunicación)

 

  • Confederación Gonzalo Anaya: 

“La jornada continua no favorece el rendimiento o el aprendizaje del alumno. La concentración de actividades castiga especialmente a los alumnos que ya tienen problemas para su realización pausada. No se trata sólo de la cantidad neta del tiempo, sino también de su dosificación como corresponde a cualquier esfuerzo, sea físico o mental.” (“ Consideraciones a reflexionar sobre la jornada continua en los centros educativos”  publicado por la Confederación Gonzalo Anaya) 

 

  • Dossier informativo sobre la jornada escolar publicado en la revista Participación febrero/marzo 2004 de la FAPA Giner de los Ríos: Fausto Fernández Díaz, Portavoz Grupo Parlamentario Izquierda Unida Asamblea de Madrid: 

“Razones pedagógicas. Hasta ahora nadie ha demostrado con investigaciones, ni mediante la evaluación objetiva del proceso educativo en aquellos lugares donde ya se ha implantado, que la jornada consistente en concentrar el horario escolar del alumnado cinco horas diarias de forma continuada sea más eficaz, ni incida en la mejora del rendimiento escolar que la jornada partida. Es más, experiencias como la andaluza, la canaria o la más reciente en Alcalá de Henares no parece haber aportado nada positivo” 

 

  • Maestros de diez colegios públicos de Infantil y Primaria de Navarra: 

“Nosotros estamos a favor de esta opción como una modalidad organizativa idónea. Pedagógicamente no es mejor ni peor dar las clases por la mañana o por la tarde”, insiste este representante…” (“Profesores de diez colegios públicos se unen para defender la jornada continua” ( 16/01/09) diariodenavarra.es)  

 

  • Artículo publicado en ABC.es: 

“Pero lo que más preocupa a los padres y a algunos profesores es el rendimiento de los menores con un horario intensivo. Algunos estudios revelan que la jornada continua no afecta al nivel académico, lo que es aceptado por quienes apoyan este calendario, mientras que otros detectan un mayor fracaso escolar. Así, estudios en Canarias, una de las pioneras en aplicar este modelo, el 84 por ciento de los profesores consultados consideraba que el rendimiento académico había mejorado y lo mismo opinaba el Consejo Escolar que valora positivamente este tipo de jornada. Por el contrario, otros estudios indican que hay entre un diez y un veinte más de fracaso escolar en los centros con horario lectivo continuo, donde se registra además, que los alumnos llevan más deberes para hacer en casa . 

Así, algunos expertos destacan que si bien es cierto que en la última hora de la tarde los alumnos están más cansados, también lo es que lo están a última hora de la mañana en la jornada continua, ya que han tenido que «soportar» cinco horas de clase seguidas. 

En este sentido, desde el CSI-CSIF, se reconoce que pueden darse estos casos, pero que se podrían compensar alargando un poco más los recreos, aún a costa de quitar diez minutos de horario lectivo…” 

(Jornada continua: ¿Derecho o privilegio? – L. Derqui – ABC.es) 

 

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